Más allá de la tarea, está la persona

Proyecta 365

Cierto día, por necesidad, por gusto o “porque ya es tu momento”, decidiste tomar un nuevo camino y emprender. En un principio te parece fácil; la ilusión y toda tu experiencia están al servicio de esta nueva aventura.

Seguramente ya se te acercó alguien; un amigo, un conocido, un familiar para decirte desde su grandísima experiencia  lo que tienes y no tienes que hacer, de los obstáculos que se te pueden presentar; todos te hablan como si fueran  una gran autoridad en la materia.

Pones todo tu pensamiento y todo tu corazón en marcha; planear, investigar, preguntar. Haces tu estrategia y tu plan operativo. Estás seguro que con todo eso valdrá la pena  poner tus ahorros al servicio de tu sueño, la inversión de tu vida, ¡lo que siempre has visualizado!; no importa lo que te dicen, no escuchas a los que te quieren dar una “dosis de realidad”, evades tus miedos… Es más grande la esperanza y la ilusión que cualquier otra cosa.

Tú ¡muy bien! Empiezas… Pero para que perdure este sueño debe ser el reflejo de lo que eres tú mismo; tú eres el sustento de tu proyecto, tú eres el alma,  tú eres los hábitos que le imprimas a esta aventura, tú eres los valores a los que le des prioridad, tú eres tus decisiones, tus aciertos y tus errores. Debes saber que a partir de ahora, lo que hagas será un espejo de lo QUE ERES. Muy acertadamente dice Stephen Covey  parafraseando la filosofía de los grandes pensadores griegos:  “Para tener es necesario primero hacer ...Y para hacer es necesario primero SER”

Hazte dos preguntas de alto impacto:  ¿quién soy? y ¿para qué estoy aquí? Cuando hablamos de nuestra persona  nos referimos fundamentalmente a todo el historial de nuestra vida –conocimientos, competencias, actitudes, emociones, vivencias, etc.- que se hace presente en cada decisión, en todo aquello a lo que nos enfrentamos cada día y principalmente al hecho de enfrentarnos con nosotros mismos; es decir, entras en relación de conocimiento con mi PROPIO YO… YO, y todo lo que hago, ES EL RESULTADO DE MÍ MISMO…

¿Estás bien, satisfecho, contento con tus propios resultados? Asegúrate de tomar mejores decisiones para que lo que hagas sea más veces lo correcto… Y que cuando tu decisión no sea la correcta puedas aprender en su origen y no sólo por las consecuencias. Esto quiere decir que al hacer conciencia de los posibles riesgos de tus decisiones tendrás menos errores y cuando aun así los cometas, con conciencia y responsabilidad podrás tener un aprendizaje continuo que te haga crecer como persona; y esto se verá reflejado directamente en tus resultados. Es ley de vida, “quien siembra y actúa Bien (sí, con mayúscula) le va Bien”

Como conclusión, actuar con conciencia en el emprendimiento significa:

1. Estar siempre dispuesto a percatarse de las consecuencias de las acciones que uno emprende

2. Compararlas y alinearlas siempre con los propios Valores y objetivos trascendentales

Por Cecilia Casas

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